Episodio 29

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Si hay algo que siempre recomiendo es un buen curso de lenguaje canino. Para lo que sea. Tienes perro, aprende lenguaje. Trabajas con perros, aprende lenguaje. Y presta atención a lo de “buen curso” porque hay muchos libros, muchos cursos, pero no todos te van a hacer cambiar el chip.

Al final, toda buena formación, es aquella de en mayor o menor medida, te hace cambiar el chip en algo.  Y con buena formación no solo me refiero a que quien la imparta sepa mucho y sepa transmitir, sino que sea buena para tí. Puedes recibir una información muy valiosa, técnica y compleja pero si no estás en ese punto no le vas a sacar partido, no te vas a enterar de nada, y te va a parecer que no ha servido de nada y que solo eran un montón de palabras que suenan raro.

Por eso cuando me preguntáis «Noelia, ¿vas a hacer un curso de fotografía pronto?», la respuesta es “lo tengo que ver”. Obviamente somos una escuela de fotografía canina y de eso vivimos, pero es importante saber el punto en el que estáis los que estáis al otro lado de la pantalla, y hacer un contenido adaptado y del que salgáis aprendiendo. Por eso estoy trabajando en algo que nos va a ayudar en esto y de lo que os hablaré pronto. Es importante conocer el punto en el que estamos.

Sin embargo creo que todavía hay mucho, muchísimo, que hablar de la parte canina que implica la foto, antes de coger una cámara siquiera. Os pongo un ejemplo:

Hace un tiempo que vengo hablando con la gente del refugio que queda más cerca de mi casa para hacerle unas fotos a los perros, documentar un poco la historia y dar a conocer a los perros. El paso que todo el mundo cree que hago es: llegar, tocar al timbre, y entrar con mi mochila y llevarme a los perros de paseo. Pero eso no puede ser. No digo que no se pueda coger a un perro llevártelo de paseo y hacerles 4 fotos.

Se puede por supuesto, pero cuando quieres verdad, tienes que trabajarla.

Imagina que te ves con una amiga que trae a una colega consigo que es fotógrafa y se pone a hacerte fotos. Tú lo verías como una intromisión, no sabes para qué son las fotos, quién es esa persona, y por qué me hace fotos. Nosotros podemos pensar ¿para qué las va a usar? ¿Por qué le intereso yo..? Con estas dudas pues no vas a salir en las fotos bien, no te vas a reconocer.

Tu interior se refleja en tu exterior.

Pero si en lugar de eso, tu amiga viene con su colega, os tomáis un café, os contáis la vida. Otro día volvéis a quedar, o te la cruzas por la calle, la sigues en el instagram, le comentas, empezáis a compartir cosas, y uno de esos días que os veis, se lleva la cámara y te hace fotos, pues tu ya te sientes en un entorno seguro y las fotos reflejarán mejor quien eres tú.

Con los perros pasa un poco lo mismo, solo que ellos además no saben qué es eso de una cámara de fotos y para qué vale. Es fácil que los perros se sientan inseguros con personas nuevas hasta que descubran si esa persona es de fiar. Que hay perros que se dejan sobar a la primera, perros que piensan «mira igual luego me pegas un tiro pero ahora ráscame». Es como a las personas que nos gustan demasiado los masajes, y pedirle a alguien uno, y no sabe, te hace daño y te da igual.. Sacar una cámara de fotos es fácil, pero no puedes fotografiar una emoción positiva si no la hay, esto es a lo que voy. Y es algo que hacemos mucho con los perros. Atacamos. Vamos a lo nuestro. Por eso vemos perros con expresiones extrañísimas, lejos de lo natural.

Si algo he aprendido de los perros es que necesitan sentirse seguros y libres, que pueden tomar decisiones, y que necesitan estructura, rutinas y un grupo de amigos. Si te das cuenta no difiere tanto de lo que nosotros necesitamos, solo que para ellos parece que nos cuesta entenderlo. Los tratamos como mentes inferiores, que se apañan con poco. Bueno, pues esto es lo primero que ofrezco, por eso estoy yendo de voluntaria a la protectora, limpiando jaulas, dando cariño, y adquiriendo esa confianza que hace falta. La cámara la tienes que habituar. Las fotos las vas a hacer igual pero lo que te va a salir, para alguien que entienda mínimamente de perros, es un espanto.

A tu perro le pasa lo mismo, no creas que esto lo digo porque son perros de protectora, que vienen de determinada circunstancia con problemas emocionales. Yo me harto de ver a los perros de mis amigas en situaciones a veces de indefensión total. Muchas personas ven juego donde hay miedo, o incluso buen comportamiento donde hay desesperanza.

En el campo que me compete, que es la fotografía, como siempre os vengo a decir lo que yo observo. Y observo mucha interacción inadecuada, o tratar de poner al perro en una situación para la que no desea formar parte. Y es por eso que os hablo de aprender lenguaje, lo diré siempre.

Ahora os quiero decir que si no tenéis ni idea, aprender lenguaje elemental ya os va a abrir los ojos como platos. Haceros un curso sencillito, leer a Turid Rugass, o ver las infografías de Lili Chin. Pero es una generalización, marcar una etiqueta, y es una reducción enorme. Pero como os digo, como punto de partida, al inicio, es genial.

Pero pasa una cosa, tu te vas a Paris, entras en una pastelería famosísima ordenas: «Deux chignons s’il vous plaît»
y hasta ahí bien, has leído el precio en la etiqueta, y si no, pues das dinero de sobra, pillas tus bollos y las vueltas y a otra cosa.


Pero que pasa cuando te contestan… «Vous les voulez avec de la cannelle ou du chocolat?»

What? Tu no estabas preparada para una conversación, estabas preparada para una instrucción sencilla. Y la verdad es que ¿sabes qué pasa cuando aprendes esto? Pues que se te cae una venda de los ojos. Empiezas a hablar con tu perro, y descubres que lo que tu considerabas que para el perro era divertido, o que no le importaba, le estaba generando altos niveles de estrés. No tenías el decodificador instalado. Te digo esto pero no tiene por qué ser así, porque si te digo que está todo bien pues no haces nada, pero lo normal es que descubras que las cosas no estaban funcionando como tu creías. En mayor o menor medida.

A partir de este punto empieza un ejercicio de empatía brutal. Recibes una especie de decodificador, y empiezas a captar todas esas transmisiones que tu perro estaba mandando al espacio. Tu perro, y todos los perros.

Y es que no podemos documentar algo que no entendemos. No podemos documentar emociones positivas si no están sucediendo. Y yo veo muchas fotos al cabo del día, y vídeos, y veo cosas de forma constante que se alejan mucho de lo que es positivo o empático. Y ya no hablo de la gente que deliberadamente usa a sus perros para crear contenido, esos los dejo como caso aparte, hablo de gente que cuelga fotos de sus perros, hablo de fotografía profesional canina, fotos de refugios.

Así que échale un ojo a las fotos de tu perro, y dime si lo ves reflejado. Aprende lenguaje, y comunícate con tu perrete.

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