Encuentra tu intención

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Desde hace tiempo vengo pensando que lo que más nos diferencia a las fotógrafas es nuestra intención. Tener o no tener intención, no importa cual.

Las cámaras que se fabrican ahora, sobre todo los teléfonos, ya hacen fotos que son atractivas: replican el efecto de desenfoque, suavizan el contraste, saturan los colores, y tienen una transición bastante suave de las luces a las sombras. Éstas cosas le molan mucho a nuestro cerebro visual, y puede parecer que ya tenemos la foto cuando nos entra por el ojo.

Pero cuando una foto trasciende, o emociona, suele ser porque además de eso, tiene un mensaje, o al menos una intención. Desde hace tiempo fotografío lo que quiero ver en los perros: una vida libre, en la que se les permite expresarse, y en un mundo donde se les facilita el bienestar. Y en gran medida me fijo mucho en la comunicación canina.

Los perros hablan en silencio, es precioso observarlo.

Combinar mis talentos es una de las cosas que me hacen sentir bien, muy bien.

Y cuando hago fotos a perros, mi mente no está en si la imagen quedará limpia, el fondo bien desenfocado, y el perro parece simpático en la foto. Mi mente está en hacer una imagen del momento donde ocurre algo, por simple que parezca y que nos muestre un poco más de los perros, al tiempo que busco mi encuadre perfecto, y pulo la imagen visualmente.

Esto es tan difícil, que me hace sentir mucho orgullo de mis imágenes, y sigo tratando de mejorar cada día, pero lo que me hace mejorar no es con mejores cámaras o más cursos de edición, es con:

  • Detectando mejor los momentos clave
  • Aprendiendo de como percibe el mundo el perro: qué ve, qué siente, qué huele…
  • Moviéndome como una ninja entre los perros
  • Perfeccionando mi vista panorámica para encontrar oportunidades
  • Aplicando guías visuales, patrones y texturas de mi entorno

Todo esto al tiempo que apoyo a Norte cuando está implicado en el momento.

De ésta foto me gusta como los 3 perros que aparecen están libres, comunicándose, y relacionándose a su manera.

Norte sin dar un centímetro al samoyedo para que no se siga aproximando, el samoyedo tratando de captar a Norte desde su posición, pero un poquito adelantado, y de fondo otro perro que observa de costado en la distancia.

De la foto se pueden ver muchas cositas de colas, orejas, músculaturas… y lse puede porque el momento del clic corresponde con todo eso.

Una foto es un fragmento diminuto de un segudo. A veces, como en éste caso, una milésimo de segundo. En solo un segundo, las expresiones, direcciones, posiciones etc… pueden variar mucho. Una foto de un estornudo puede parecer que el perro va a agredir, o que pone «sonrisa» porque está contento.

Tu trabajo es la intención de la foto. Que se corresponda con el mensaje. Que lo que muestras y lo que quieres transmitir tenga sentido.

Me gustan las fotos en trayectoria, y dinámicamente ésta foto me encanta. Pero después de conocer al samoyedo, no me parecía que fuera la mejor de la serie. Parece rígido, sin intenciones de relacionarse, y ¡fue él quien lo propició todo!

Esta me gusta más porque se acaban de encontrar, y aun están «viendo a ver» qué pasa ahí. Las patitas levantadas, los cuerpos rígidos, y el samoyedo relamiéndose echando el cuerpo hacia atrás.

Lengüita del Samoyedo

Por cierto, al final se acercaron, pero Norte le mandó a casa con un gruñido. 🙂

Encuentra tu intención, aplícala en tu fotografía, así tendrás un propósito, un objetivo que te servirá de guía.

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